sábado, 14 de abril de 2012

JAQUE AL NEOLIBERALISMO ESPAÑOL


Jaque al Neoliberalismo español

 

La violencia simbólica desatada en estos días se inscribe en el sórdido panorama que presenta la España actual,atribulada por una profunda crisis económica y por el fenomenal retroceso experimentado en materia de derechos ciudadanos y libertades públicas. Hace apenas un  días que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hizo pública su intención de vigilar y maniatar las redes sociales por lo que toda convocatoria a protestas o manifestaciones políticas de cualquier tipo hecha a través de las mismas será tipificada nada menos que como un delito penal. A partir de esa iniciativa, el gobierno español podrá perseguir a quienes, en su peligroso delirio, califica como "grupos radicales antisistema" involucrados en novísimas formas de "guerrilla urbana". Todo esto con el afán de impedir que las víctimas del brutal ajuste neoliberal impulsado por el Partido Popular pueda oponer resistencia y luchar contra la injusticia de un proyecto al que sola y exclusivamente le preocupa salvaguardar los intereses del capital, no el bienestar social. Pese a ello son muchos quienes con ingenuidad todavía confunden un régimen capaz de producir estas muestras de despotismo con la "demo 

El argumento más socorrido por estos enardecidos funcionarios de la Corona es que cualquier agresión a Repsol-YPF sería un ataque a España y, por ende, a los españoles. No hay que caer en esa trampa. El pleito no es con España o los españoles sino con su burguesía, que explota y desangra a los pueblos tanto fuera como dentro de España, cosa que hoy es evidente hasta para un ciego. Porque España no es esa pandilla de saqueadores profesionales, dignos descendientes de quienes cometieron en nuestras tierras el mayor genocidio de la historia, amparados por la maléfica alianza entre la cruz y la espada. España no son esos especialistas en vaciar empresas y en arrancar pingües ganancias como lo han hecho por toda Latinoamérica y el Caribe bajo la protección de sus padrinos políticos, sean estos Felipe González, José María Aznar o Mariano Rajoy. España no es esa Corona nauseabunda y parasitaria, hundida en una ciénaga de escándalos que "la prensa seria" de la península se encarga de disimular. Para nosotros España es la poesía de Miguel Hernández, Rafael Alberti y Federico García Lorca; las pinturas de Pablo Picasso; la música de Manuel de Falla y Pablo Casals; la filosofía de Manuel Sacristán Luzón 

Estos energúmenos, tardíos sobrevivientes de un conjuro medieval, representan con sus exabruptos de hoy lo peor de España. Son los perros guardianes de los filibusteros de traje y corbata que siembran miseria dentro y fuera de España. La lucha es contra esa España, no contra los españoles ni mucho menos contra la otra España, con la cual nos sentimos hermanados

domingo, 8 de abril de 2012

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: INOCULAR LA DUDA COLECTIVA


Los medios de comunicación: Inocular la duda colectiva


La profusión de noticias negativas, favorecidas sin duda por la cultura del miedo que desde esos mismos medios se han encargado de inocularnos, nos tiene paralizados, acogotados y en estado shock. Leer la prensa escrita, nos llena de dudas, contradicciones con la realidad, sospechas e incertidumbres llena de predicciones negativas y amenazas. Todo lo cual predispone a quienes aún leemos diarios a abominar del mensajero y a conjurarnos para no volver a hacer ese gesto tan repetido y mecánico, pero no por ello menos apreciado, de intentar saber ¿que pasa?.Algo parecido a lo que sucederá  en el próximo capitulo de la novela de la tarde. Pero con un aditamento importante, ¿esto que dicen me puede pasar a mi en la vida real? ¡Lo dicen en  los diarios!!, ¡Algo de cierto debe ocurrir !!
Lo mismo sucede con otros medios como la tele, la radio o aquellos que desde Internet nos informan en tiempo real de los vaivenes económicos o de las últimas decisiones que gobernantes y poderosos toman sobre nosotros, nuestros trabajos y nuestras vidas. Es una relación de amor odio, no podemos pasar sin informarnos pero al mismo tiempo mataríamos al mensajero que nos trae el mensaje sobre las incertidumbres y los males que nos asolan. Después de todo la incertidumbre seduce y aún más cuando es parte del bombardeo mediático.
Desde hace ya mucho tiempo informarse sobre la situación económica o de la lavor del gobierno, es suficiente para acojonar al hombre de a pie, todas las mañanas con titulares escandalosos y pesimistas. Uno los escucha, los ve u ojea mientras se toma el primera café y ya es suficientemente para quedar aturdido, reducido a la mínima expresión de impotencia, mientras marcha al trabajo con la duda y la incertidumbre de no saber  como será lo que está por venir y como se modificará su vida, y hasta su trabajo actual.
Los hombres como el resto del reino animal se atemorizan ante una  realidad que no puede modificar. El temor y la incertidumbre es la forma más primitiva de manipular a las masas.
Con sus pesimistas noticias intentan inocular en quienes los leemos, escuchamos o vemos el pavor más absoluto. A veces lo consiguen, pues es muy difícil sustraerse a esa alarma que intenta paralizarnos.
Esos mensajeros de la angustia y la desesperación, muy a mi pesar, forman parte de mi vida. Manejan mis sentimientos, mi miedo y mis decisiones.  Su exceso de pesimismo, convenientemente dosificado para llevarnos al camino de la mansedumbre, El hombre comienza a perder las esperanzas y esta hace que reaccione de dos maneras o acepta las cosas tal cual son o se revela, ambas acciones pueden ser ¨bien¨ aprovechadas por quienes se esconden detrás de los medios, según sus intereses
Se hace un abuso de la negatividad, las noticias negativas venden más que las positivas las noticias negativas se propagan con mayor velocidad que las positivas y esto potencia la venta de la noticia. Se distorsionan la realidad, se anticipan negros futuros como si el mundo fuera a acabarse de un momento a otro. Se regodean en las desgracias propias y ajenas, situándose/situándonos en el peor de los escenarios posibles. Están secuestrando nuestro presente, y haciéndonos creer que no habrá futuro.
Las noticias negativas nunca son definitivas, ni concluyentes porque sería como matar a la gallina de los huevos de oro, cuando una noticia impacta siempre debe quedar inconclusa, para mantenerla viva para el próximo capítulo, hasta que no de para más.
Casi todos sabemos esto pero casi todos esperamos leer, ver y escuchar todos los días noticias controvertidas o dudosas, para seguirlas al día siguiente.

 Una mujer despechada descubrió el caso Ciccone por casualidad: investigaba si Vandenbroele la engañaba


Laura Muñoz (36) la esposa de Alejandro Vandenbroele ( DIR. DE LA EX-CICCONE )
Ella sospechaba que su marido la engañaba. Y en la búsqueda de pruebas, se encontró con una agenda que éste olvidara en el domicilio conyugal y que ella ahora entregó a la Justicia. En esta agenda hay una cantidad de anotaciones en siglas, que sólo podría revelar quíen las escribió (Vandenbroele) pero la Justicia Federal las atribuye a una supuesta conexión de su esposo con el “Boudougate”.  (UN VERDADERO CULEBRÓN DE  ALBERTO MIGRÉ) que cuestionó mediaticamente la figura del mismísimo Vicepresidente de la Nación


Así se reflejaron en la portadas de los diarios Clarín, Nación, Perfil, Ámbito Financiero y otros. Cuyo negocio no es transmitir noticias verdaderas, sino novelas intrigantes en capítulos. No les importa si la noticia es verdadera o falsa, la situación comercial de estos diarios es grave, por lo que lo más imprtante es que la noticia cause debate y se venda y que a su ves, el nombre del matutino se mantenga siempre vigente para seguir vendiendo más intrigas y miedo a lo que pasará mañana.

domingo, 18 de marzo de 2012

LA INSEGURIDAD Y LA PSICOSIS DE LOS MULTIMEDIOS



Inseguridad, delito y violencia por la tv.: la suma de todos los miedos







El debate sobre el aumento de crímenes violentos. El rol de los medios de comunicación en la generación de miedos. La tasa de homicidios y la percepción del delito en la población.


El jueves 7 de octubre de 2010, unas tres mil personas marcharon a Plaza de Mayo para reclamar seguridad al Estado Nacional. Hubo una sensación de déjà vu, con la imagen de Juan Carlos Blumberg, poblando los canales de noticias La movilización estuvo encabezada por los padres de Matías Berardi y Diego Rodríguez. Matías tenía 17 años y fue secuestrado y luego asesinado por sus captores. Diego era modelo y lo mataron de un tiro en la cabeza, cuando intentaron robarle su camioneta en Liniers. Dos casos con una característica en común: fueron muertes violentas. Si bien la tasa de homicidios es baja en el país, muchos analistas ya hablan de un aumento de la violencia en determinados delitos
Sin caer en la psicosis que proponen algunos medios y políticos, podría decirse que hay menos delitos, pero más violentos.
El Acuerdo de Seguridad Democrática (ADS) señala que las políticas de mano dura no redujeron el delito y, por el contrario, aumentaron la violencia: “La delegación de la seguridad en las policías, el incremento de las penas, el debilitamiento de las garantías y las políticas centradas en el encarcelamiento masivo basado en la prisión preventiva son los ejes recurrentes de estas políticas de mano dura.”  
Una baja tasa de homicidios, entonces, no garantiza una baja percepción de inseguridad, (miedo subjetivo al delito). “La articulación entre tasas de victimización altas –en su mayoría delitos menores– y tasas de homicidio bajas pero con mucha presencia mediática, hace que la experiencia personal de victimización se viva no según el calculo de las posibilidades de su baja posibilidad de desenlace fatal, sino en términos de incertidumbre.
Desde la perspectiva de muchos jóvenes que delinquen, la entrada al mundo mediático, es considerado un valor.” Le da ¨¨ CARTEL¨¨ dentro de la sociedad carcelaria. Los multimedios reproducen una y otra ves, la comisión de delitos de diversa gravedad , ocurridos durante el día y en distintas jurisdicciones lo cual no nos llamaría la atención, si tuvieran un movilero en cada una de las comisarías y otros tantos en cada uno de los hospitales que reciben a cada una de las víctimas. Resulta obvio que la información se canaliza vía policial, donde deben quedar asentados los diversos delitos para iniciarse el proceso judicial. Pero resulta extraño cómo toman conocimiento de los delitos contra la honestidad y de instancia privada, respecto los cuales se debe preservar la honestidad de la víctima (violaciones), o delitos cometidos por menores, respecto a los cuales se dan tantos detalles subjetivos (según el corresponsal periodístico) al público de los medios gráficos y/o televisivos, que casi cualquier lego, podría hacer un prejuzga-miento, lógicamente erróneo, antes del debido proceso.  
Gabriel Kessler, doctor en Sociología e investigador del Conicet. En su libro El sentimiento de inseguridad. Sociología del temor al delito, afirma: El régimen de representación del delito en los medios cambió. “La inseguridad es una sección cotidiana en los noticieros; la profusión de imágenes, la cámara en el lugar del hecho, la actualización constante del delito en los diarios on line van enhebrando una trama sin fin de situaciones, datos y noticias. La preocupación ya no parece ser de las grandes urbes. Pequeñas y medianas ciudades ya no estarían al margen de lo que es calificado como un flagelo. La inseguridad ha pasado a ser un problema público nacional ¨¨
Artemio López considera que los medios no crean el fenómeno, y que ni siquiera lo amplifican demasiado. “Si tuviéramos un reflejo televisivo de la cantidad de delitos cometidos diariamente, debieran transmitir en cadena nacional las 24 horas. Lo que los medios masivos logran es editorializar el tema e intentar, direccionar el reclamo genuino, esta vez, contra el Gobierno Nacional. Editorializan recortando la problemática compleja, despojándola de toda conexión, económica y social. Aparece transmitida sólo la imagen espectacular de dolor y muerte que trae como consecuencia el fenómeno 
¨¨No es posible hablar de seguridad pública y dejar de lado a la policía. La institución del Estado que suele ser la gran gerenciadora del delito. “Los miembros de las instituciones policiales, y en particular sus mandos superiores, resisten con mayor o menor temple corporativo todo tipo de escudriñamiento, inspección o examen. 

Ante la consulta del semanario dominical Miradas al Sur, uno de los jueces de la Corte Suprema, el penalista Raúl Eugenio Zaffaroni, dio su visión: “En la medida en que cada uno de nosotros siga dando opiniones, seguiremos sin hacer lo correcto. Sencillamente porque opinamos sin saber lo que pasa. Es necesario hacer más investigación de campo, investigación criminológica dirigida a la prevención. No se puede prevenir lo que no se conoce, más que en la medida elemental de lo evidente. No se trata de opinar, sino de saber qué pasa e ir a lo concreto. ¿Hay perfiles de víctimas? ¿Hay perfiles de victimarios? ¿Hay zonificaciones? ¿Se conocen los circuitos de encubrimiento habitual de automotores y otros reducidores? ¿Se sabe cuáles son los factores específicos de riesgo? Como no se sabe nada técnicamente, por medio de una estadística, hay estadísticas multidisplinaria, cada cual puede decir cualquier cosa y la vida humana y la integridad física quedan al vaivén intencional de las ¨¨opiniones¨¨ políticas y de la búsqueda del ¨¨rating¨¨ 

FUENTE: Semanario dominical Miradas al Sur

martes, 28 de febrero de 2012

PRENSA, PODERES Y DEMOCRACIA

         
      ¨LA TIRANIA DE LOS  MEDIOS¨

              Ignacio ramonete

INTRODUCCIÓN

Ignacio Ramonet, como bien indica el título de “La tiranía de la comunicación”, nos habla en su libro, de cómo en nuestro mundo actual, aparentemente gobernado por la democracia y la libertad de prensa, existe de una forma mucho más sutil que en épocas anteriores, un enorme control de los medios de comunicación sobre nosotros.
Entramos en una nueva era de información  donde son los media (término que Ramonet emplea para hablar de los “medios de comunicación de masas”)   los que influyen sobre la información, originándose fenómenos como el mimetismo mediático (cuando un medio da importancia a un tema y los demás medios le siguen, formándose algo parecido a una bola de nieve). La información se convierte además en un mero espectáculo, donde lo que importa es buscar la emoción de la audiencia (hiper-emoción), con lo que esta información pasa a ser aceptada inmediatamente como verdadera
Todo esto ha provocado un cambio de los principios básicos del periodismo. La información se basa ahora en la ideología del directo y en la importancia de las imágenes, tanto que algo existe si se tienen imágenes sobre ello, y no existe si no podemos mostrarlo de esta manera. La información pierde por tanto en, contextualización. En definitiva, en el nuevo sistema informativo no es difícil confundir la la comunicación información
 Pero informarse realmente (y para Ramonet esto no consigue simplemente viendo imágenes en televisión) constituye una actividad intelectual que requiere esfuerzo e interés por parte del individuo. La prensa escrita se ha visto arrastrada por la influencia de la televisión y ha perdido por tanto la función principal, que es la de informar correctamente. Por eso corresponde al lector exigir un nuevo y más acertado modelo de recibir la información, y correspondería a los profesionales de los media ofrecérselo




     Prensa, poderes y democracia

su momento la prensa escrita tenía capacidad para revelar las disfunciones de la política, y el más claro ejemplo lo encontramos en el llamado “caso Watergate”, donde dos periodistas menores consiguieron hacer caer al hombre más poderoso del planeta: el presidente de EE.UU. Richard Nixon. Pero la situación se ha ido transformando con la revolución tecnológica, económica y retórica. El nuevo concepto de información plantea la verdad ligada a la emoción: todo lo que emociona es verdad, existiendo una confusión entre ambos términos. Esta circunstancia ha estado liderada por la influencia de la televisión, y el resto de los medios se encuentran inevitablemente un paso por detrás. Como resultado, la actualidad la marca la televisión, que nos ofrece imágenes de las que no tenemos constancia de que sean verdaderas, pero que buscan provocarnos un determinado sentimiento. El problema es cuando surge la idea de que un acontecimiento siempre se puede mostrar a través de unas imágenes. Un editor de imágenes puede modificar la composición de imagen, esto se hace poniendo, sacando a determinadas personas del cuadro, o hacer una fotografía y luego sacarla de contexto.


Por otro lado, para Ramonet existe un nuevo tipo de censura, mucho menos visible, que funciona apoyada en la enorme abundancia de información que se nos ofrece, y que realmente lo que consigue es que no podamos percibir aquello que falta. (un hecho, tapa al otro) .No podemos en principio discernir de lo verdadero y lo falsos, o de lo importante de relleno. Por eso el concepto de información ha cambiado y está ligada a su superabundancia, rapidez e inmediatez y su concepto de mercancía desligada a los principios éticos. Todos los media intentan poner en contacto al ciudadano con el acontecimiento. Como consecuencia aparece la idea de autoinformación, en la cual el receptor es el testimonio del hecho y lo que ve es lo que comprende, lo cual conduce a la irracionalidad.
Estamos en un sistema que da más importancia a los valores de la instantaneidad y la masificación que los criterios tradicionales de verdad. El modelo de la información que se va imponiendo es aquél que se basa en imágenes y sonidos. Poco a poco se van universalizando la estructura narrativa y el estilo retórico de los telediarios. Nótese que los títulos de los distintos noticieros que pertenecen a una misma corporación, son los mismos y se repiten, exactamente igual entre los canales que pertenecen a esa misma corporación ( la noticia debe ser repetida exactamente igual, como lo ordenó el CEO). Por ello Según Ramonet, los media deben realizar un autoanálisis si quieren recuperar cierta credibilidad.

              La televisión necrófila


          

Ramonet demuestra por medio de varios ejemplos más o menos recientes cómo un determinado montaje de unas imágenes puede construir un acontecimiento que no ha ocurrido nunca, pero que el telespectador siente e interpreta como real debido a la carga emocional y dramática de las imágenes. La competencia entre los medios de comunicación acrecienta que éstos busquen el sensacionalismo (muchas sangre, mucho dolor) para atraer a la audiencia, siendo lo menos importante la verificación de la información. El hecho confirmó además la importancia de la televisión en un mundo en el que la importancia de la realidad ha quedado desplazada por la puesta en escena, y el consumismo bobo.

              Ideología del telediario



Los telediarios, como un espacio de televisión que goza de grandes audiencias, son un objeto muy codiciado por el mundo de la política y la publicidad, debido a la gran capacidad que tienen para vender productos e ideas, algo que se apoya en la enorme influencia que los presentadores tienen sobre la opinión pública.
El telediario tiene una serie de limitaciones, como es que tienen que tener una duración máxima de 30 a 45 minutos para captar la atención del espectador y debe forzarle a verlo completo. Para cumplir estos dos requisitos, el teleperiodista debe ser breve pero interesante, sencillo (para que toda la audiencia lo entienda) y didáctico. Todo esto hace que el tratamiento que se dedica a los acontecimientos sea demasiado superficial. Las informaciones seleccionadas son simplificadas a frases-claves que insisten en un hecho dominante. El telediario, en definitiva, ofrece la noticia como un espectáculo.
El autor profetiza la desaparición paulatina del género del telediario, debido a que la televisión se concentra en aquello que le interesa a la audiencia: la propia televisión. Lo primordial en un telediario son los criterios del espectáculo y de la puesta en escena (y esto rompen con la realidad y la verdad). El telediario sigue un guión para todo acontecimiento y trata de darle un enfoque verídico. La narración empieza con un reportero que nos dice lo que ha ocurrido y lo contextualiza. Se ofrecen unas imágenes del lugar del hecho. Luego se incluye un testimonio sobre el terreno que explica aspectos del acontecimiento. Por último, el testimonio de una autoridad superior engloba el hecho en un tema general. Las imágenes son dramáticas pero explicadas con una lógica que le impone el guión. Ramonet concluye pues que cuando un acontecimiento es esperado, programado, la puesta en escena se impone al discurso televisual y al desarrollo del hecho reales: Por lo cual muchas veces la puesta en escena modifica el orden de los acontecimientos, que es materia estrictamente judicial y que probablemente dure varios días o hasta meses


Desde los 90´ lo importante es comunicar y no informar. La fascinación por el directo ha creado un modelo de telediario y lo importante es cómo cuenta el presentador la información. Este modelo está cambiándose por otro, en el que priman más las imágenes que los comentarios. Como consecuencia el trabajo del periodista se valora menos y tiende a ser testigo. El ciudadano ve que no participa en las conexiones. En los años 70 y 80 se identificaba al periodista como el héroe de la verdad y la democracia. Actualmente, los ciudadanos desconfían de él.

       Nuevos imperios mediáticos

Ramonet recuerda que el universo de los media está compuesto por fusiones entre empresas de distintos medios (diarios, radios y televisivos) nacionalidades, que están manos de sólo unos hombres, y cita como ejemplo a Rupert Murdoch. Para el autor, estamos en una sociedad de información global que se desarrolla según la expansión de las tecnologías de la información y de la comunicación. Este desarrollo se aprovecha de los progresos digitales y la interconexión entre la informática, la telefonía y la televisión. Estas empresas quieren extenderse hacia estos componentes, tales el aso en Argentina del Grupo Clarín.
Los imperios mediáticos encontraron en la comunicación por medio de la medias, lograr fines económicos y políticos, entre los primeros, tal es el caso de crear inestabilidad económica beneficiándose con corridas cambiarias las que a su ves produjeron, cambios político, generándose un círculo vicioso.
En este de mundo de la comunicación hay mucha competitividad y por eso hay una variedad de productos en el mercado. La ambición de las industrias de la información es dominar: contenidos, producción, difusión y conexión con los abonados. Para conseguir lo anterior, se fusionan y utilizan la comunicación como mercancía. La información se ha convertido en algo abundante, barata pero contaminada.